jueves, 11 de junio de 2020

Meditacion guiada: parte 2



Meditacion guiada: parte 2


Tercer paso: observar las emociones.

Visualízate a ti mismo, y observa las diferentes emociones que anidan en tu cuerpo… observa las emociones positivas, ¿noto bienestar?, ¿me encuentro bien’?, ¿estoy en calma?, ¿sereno?, ¿las siento en el pecho?, vamos a profundar ahora si tengo una emoción negativa o si estoy inquieto,  o si no estoy cómodo o si estoy triste. Voy a darme cuenta de mi tendencia; si tengo una sensación positiva o si es negativa, y me doy cuenta de que mis emociones están ahí. Procuro no etiquetarlas en buenas o malas, simplemente las noto.

Normalmente las emociones positivas se encuentran en el lugar del corazón. El centro del pecho es un centro energético muy potente, a veces se localizan en el movimiento del corazón y otras se siente que el corazón se expande y nos sentimos más relajados. Las emociones negativas se muestran en la tensión de las manos, en el  estomago, en el entrecejo o en  la mandíbula,  ahora vamos a percibir nuestro cuerpo para darnos cuenta de cómo esta nuestro estado anímico, repasamos las manos…, la mandíbula…, la parte delantera del cuello…, percibimos si hay calidez en el pecho…, o ablandamiento en todo el cuerpo… o si hay  otro tipo de sensaciones…, vamos a dirigir ahí la atención, si encontramos un tipo de tensión vamos a localizarlo y a experimentarlo… o si estamos cómodos también, vamos a intentar sentir como se traslada la emoción al cuerpo .
Ahora voy a generar una sensación de bienestar, y localizar esa sensación en el pecho y agradezco el estar vivo y poder compartir este momento, el agradecer que exista mi cuerpo, que ha estado observando…, que exista  mi mente que ha generado  pensamientos…, y que yo pueda observarlo, y que existan emociones para conocerlas mejor. Agradezco el poderme atenderme, el poder escucharme momento a momento, esto también va a generar en mi esa calidez en el centro del corazón en el lugar del corazón, y agradecer que respiro, que la vida está ahí para mí que me puedo sentir feliz, que existen mis ojos…, que existen mis oídos…, mi tacto…, que me puedo tocar y te puedo acariciar…, me doy cuenta de todo esto y lo agradezco.

Esta práctica tan sencilla me puede ayudar a llevar mejor los momentos en que mis emociones negativas me atrapen, porque el poder estar triste y la tristeza existe o estar enfadado, y pueda encontrarme mal, hace que me sienta liberado,  el agradecimiento me puede ayudar a saber vivir mejor y aceptar esas situaciones desagradable e incomodas hacen que la vida fluya.

Ahora vamos a agradecer algo que se nos ocurra espontáneamente, sin pensar demasiado…, algo que nos surja, y nos lo decimos internamente,  puede ser un hecho, una palabra o una frase, experimenta que emoción te produce y dirigela al centro del corazón, dejando que esta parte del cuerpo se expanda… seguramente nos sorprenderemos porque aparecerá algo que no pensábamos que estuviera en primer plano, o que iba a aparecer espontáneamente, incluso algún hecho que nos haya pasado con algún desconocido o algún detalle.


Poco a poco volvemos a sentir el cuerpo, nuestras manos en el regazo, los pies en el suelo, y volvemos al ritmo respirando, intentando mantener este estado de agradecimiento y nos agradecemos a nosotros mismos el haber venido, el practicar intencionadamente, porque la atención es poner la intención en nuestros sentidos y mi mente en una cosa, y poner la atención en distintos aspectos de nuestro ser… dejando que el cuerpo y la emoción se manifiesten con libertad y entusiasmo.

Escrito por Psicoterapia Orgánica

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jueves, 4 de junio de 2020

Anatomia de las Emociones: El corazón roto







Síndrome de Takotsubo


El “síndrome del corazón roto” o cardiomiopatía de Takotsubo, no es el título de una canción de Alejandro Sanz, sino un síndrome que presenta síntomas similares a los de un ataque de corazón.

Su origen es japonés, descrito por primera vez en los años 90, y su nombre se deriva de una vasija que utilizan los pescadores para pescar pulpos, ya que el corazón debido a su mal funcionamiento pasa de tener la forma de cono a la de una vasija.

El origen de este síndrome se basa en una fuerte descarga de catecolaminas, que funcionan como neurotransmisores del sistema nervioso al corazón, provocadas por situaciones de estrés, abandono familiar, desilusión, tristeza y desamor.
En el ámbito cardiaco, ese tipo de sufrimiento es conocido como cardiomiopatía por estrés, esta incapacidad del corazón para trabajar eficazmente le lleva a un mal funcionamiento y a un deterioro de su forma natural fuerza, se relaciona directamente con situaciones de desamor, tristeza y desilusion.
El especialista detalló que el síndrome del corazón roto afecta principalmente a mujeres, pues el 90% de los casos registrados son mujeres de una media de 50 años o que han pasado la menopausia.
Aunque en este tipo de patología, las personas se recuperan en un tiempo de cuatro a seus semanas y sin que tener secuelas, no siempre resulta así, y se calcuyal que a nivel mundial  el 3 por ciento de los casos fallece.
Al contrario de los infartos, en donde las víctimas por lo regular presentan antecedentes de arterias taponadas por enfermedades o mala salud o malos  habitos adquiridos los que sufren el “síndrome del corazón roto suelen tener una buena salud”, según investigaciones documentadas.
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Este padecimiento es conocido como cardiomiopatía por estrés, los síntomas que se presentan son:

·    Dolor en el pecho, falta de aire, sudoración fría y palpitaciones, náuseas, vómitos, hipertensión, ansiedad son los primeros síntomas de un corazón roto.     

·         El síntoma general se puede confundir con un infarto de miocardio.     
   
·     Los pacientes presentan la sensación de un ataque cardiaco y de muerte inmediata.


Según diversos estudios científicos, señalan que los estados emocionales negativos que persisten en el tiempo, afectan a las funciones del organismo en general, haciendo que descienda la autoestima y debilitando el cuerpo físico en general, siendo más propensos a enfermedades infecciosas, respiratorias, etc.


Las acciones estresantes hacen que el ventrículo izquierdo del corazón se deforme ligeramente, estrechando las arterias coronarias, el corazón va perdiendo fuerza en su capacidad de bombeo y la zona va tomando la forma de una vasija, al cabo del tiempo se producen sensaciones similares a las de un infarto.


Las personas que lo padecen suelen ser mujeres con una problemática común, una gran carga de trabajo, tanto laboral, como casero, ansiedad, un alto índice de estrés agudo, psicológico y fisiológico, apego sentimental a la familia y a la pareja, perdida emocional ya sea por duelo o por abandono, autoestima baja, y la falta de herramientas para gestionar las situaciones negativas, etc.

Estos casos remiten entre cuatro y seis semanas, una vez detectada la crisis, se recomienda apoyo de psicólogos o psicoterapia, desarrollar una vida sana y positiva, informarse acerca del síndrome, realizar actividades al aire libre, o practicar deportes bajos en impacto como yoga, taichí, práctica de Mindfulness o técnicas de relajación, relacionarse con personas en actividades grupales,  o cualquier otra actividad que desarrolle la concentración, la creatividad y el fortalecimiento de la autoestima.


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miércoles, 3 de junio de 2020



¿Qué es la venganza?
La venganza es la realización de un conjunto de acciones, comportamientos o pensamientos dirigidos a perjudicar a una persona o colectivo, que es percibido como culpable o responsable de un daño causado sobre un individuo o sobre otras personas.
La venganza es una manera de gestionar las acciones encaminadas hacia una agresión ya sea hacía uno mismo o alguien conocido, se puede reaccionar en el momento con lo que la venganza suele ser más explosiva y puede llevar consigo daños colaterales más intensos, o ser pensada y actuar a medio y largo plazo, planeándola y aprovechar el tiempo para reduciendo los daños que pudieran surgir, también nos permite preparar la acción con más recursos y habilidades.
Por otro lado, se ha visto que las personas con más posibilidades de abrazar comportamientos de venganza a medio y largo plazo son personas sádicas que disfrutan con el daño ajeno, ya sea infringiéndoles sufrimiento o disfrutando pensando en cómo hacerlo.
¿Es lo mismo ser vengativo que justo?
Culturalmente hemos sido educados en que si hacemos mal se nos devolverá mal, y si somos buenos se nos devolverá bondad, pero generalmente cuando alguien nos hace daño, el mundo no se pone de acuerdo para castigar su acción y nos quedamos simplemente con la sensación agria de que se ha ido de rositas y su comportamiento no va a ser castigado.
Ante esta realidad, la gana de justicia aparece como una cualidad inherente al ser humano orientada a crear una sociedad mejor en la que prime el principio de que todas las personas tienen los mismos derechos y en el que deben existir mecanismos de justicia, defensa y compensación. Sin embargo, las ganas de venganza no nacen de la voluntad de hacer un mundo mejor, sino de un sentimiento mucho más visceral y arraigado.  No es algo que tenga que ver con una manera de ver el mundo o con unos deseos de cómo tiene que ser la sociedad, sino que son producto del odio y del resentimiento.
Así, los deseos de venganza pueden convertirse en una manera de adentrarse en una dinámica de conflictos que hace que el problema sea más grande de lo que ya es.
¿Por qué los deseos de venganza son algo negativo?
Más allá de la sensación de que una vez alcanzada la venganza se va a experimentar un cierto alivio compensatorio, esta motivación nos va a llevar a una situación que nos aporta ningún beneficio sino más bien todo lo contrario Estos son algunos de los motivos.
No hay límites para hacer daño, y esta situación se retroalimenta así misma, cada vez necesitas más dolor personas para causar más sufrimiento ajeno.
En la venganza solo existen los límites que uno mismo se pone. Por eso, es fácil ir muy lejos en la voluntad de dañar a alguien. Las justificaciones van apareciendo ante cualquier indicio de que se sobrepasan muchos umbrales, y esto puede llevar a una situación en la que se pierde el control y se produce mucho dolor.
Anulando el presente
La continua obsesión por estar maquinando la venganza, hace que gastemos mucho tiempo y esfuerzo, por lo que no disfrutamos del momento presente y dejamos pasar muchas otras oportunidades que nos harían más felices.
Una vez que ha pasado esta fase al mirar atrás nos daremos cuenta del vacío con el que vivimos esa época, y de lo poco productiva que fue. Aparte de no generar para el futuro expectativas nuevas y productivas.
El comienzo sólo es principio
Una vez que hemos instaurado esa forma de actuar, lo vamos a ir usando como ariete para continuar en la relación, siempre habrá un motivo nuevo para seguir odiando y continuar con esa escalada de violencia, ya que no existe una motivación concreta y positiva que nos haga mirar la relación de una forma neutra. Además, para mantener ese estado cada vez vamos a necesitar más dosis de venganza, y al final no sabemos por donde comenzó el problema y cuando.
¿Cómo actuar para desenmascarar el estado vengativo?
Ante los deseos de venganza, lo mejor es optar por una de dos opciones.
1- Buscar distracciones que ayuden a hacer que los pensamientos intrusivos acerca del problema que aparecen una y otra vez, no tengan cabida en la mente. Durante esa fase procura realizar actividades que te hagan mantener la concentración: pasatiempos, pintar, labores textiles, pasear por lugares difíciles, nadar, recoger moras, tocar un instrumento musical, recitar poesía, rezar, etc.
Con el cambio de hábitos, se rompe la tendencia a pensar siempre en lo mismo o a fantasear con cobrarse la revancha, y eso hace que cada vez los pensamientos recurrentes se vayan distanciando, estableciendo entre ellos un tiempo de oasis y calma.
2- Puedes utilizar la venganza de una forma constructiva y positiva. Por ejemplo, aprendiendo materias nuevas y apuntarse a nuevos cursos, intentar cambiar de trabajo, cambiando de amistades, etc., en definitiva, fortalecer tu autoestima en vez de anularla con pensamientos malintencionados, de esta forma tu contrincante quedara desprestigiado, y tu abra salido adelante, con fuerzas renovadoras.

Usando esta fórmula de progreso personal sirve como lección para quien no quiso perjudicar, mostrando que sus intentos de hacernos daño fueron en vano.
En cualquier caso, queda claro que cada caso es único y la forma de lidiar esta batalla depende de muchos factores personales; situación económica y personal, sentirse apoyado o solo, etc., Lo que está claro es que la batalla hay que librarla ya sea de una manera o de otra, ya que la inacción dejara el asunto en el aire, sin finalizar y en una cuesta una bicicleta que no se pedalea va hacia atrás.
La venganza ha formado parte de la humanidad, desde siempre, desde el momento en el que existe más de un ser humano, hay conductas que, queriendo o sin querer hacernos daño, nos pueden causar una sensación de irritabilidad y odio.
Lo más importante de ella es que nos hace movernos y reaccionar ante un hecho que consideramos injusto, y que sirve para desarrollar partes de nosotros mismos que desconocíamos.

Ante un acto de violencia, para evitar generar venganza, te recomiendo apliques la Meditacion Metta de la Bondad Amorosa.
¡Aprovecha la venganza para sacar lo mejor de Ti!

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lunes, 1 de junio de 2020

Meditacion dirigida (parte 1)


Mindfulness y naturaleza, asociacion agua

MEDITACION: Conectando con mi yo interior



Recomendaciones: 
Grábala con tu propia voz o elige alguna persona que su voz te relaje.
Busca un sitio cómodo.
Escuchála varias veces hasta que casi te la hayas aprendido, asi podras usarla cuando te encuentres en un momento de tensión.
Puedes descargártela y llevarla contigo en el movil o en cualquier aparato de reproducción.

Esta meditación  esta divida en varias fases, toda completa dura unos 30 minutos, sino disponemos de este tiempo la podemos dividir, ya que cada fase dura unos 10 minutos. 

Con ella vamos a  identificar las señales del cuerpo, a veces no sabemos cómo nos sentimos y no atendemos a nuestra emoción ni a las señales que nos envía el cuerpo, entonces nos ponemos a tapar la situación realizando diferentes cosas y cargándonos de tareas, hasta que nuestro cuerpo ya nos puede más y se agota o caemos enfermos.

Con la práctica de Mindfulness nos hacemos investigadores de nosotros mismos, reconociendo la información que nace de nuestro foro mas interno.

La respiración es una herramienta muy importante para parar el rio de pensamientos, podemos poner la atención muy superficial solamente en el ir y venir del ciclo respiratorio y otras realizar ejercicios más largos y tecnicos.

Adoptamos una postura cómoda; ya sea sentados o tumbados, con la columna erguida, los brazos relajados y pegados más bien hacia el cuerpo, para no aplicar en los hombros tensión si los colocamos alejados.
Cerramos los ojos, y percibimos como entra el aire por las fosas nasales, dirigimos la atención en la caricia del paso del aire por  la nariz, es importante a lo largo de los días darse cuenta de esa respiración natural y fluida,  y me doy cuenta que aquí está el aire para mí, lo hago desde una actitud amable, de agradecimiento,  y siento como este aire  me nutre…, y me da la vida…, y  este aire me permite vivir, este procedimiento es natural pero me siento agradecida por el…, doy por hecho que existe y me sienta bien sentirme agradecido.

Primera fase: observar el cuerpo.

Percibo mi cuerpo en general, todos tenemos esta capacidad, son los sentidos propioceptivas: el espacio que ocupo, mi musculatura y estructura ósea, ¿como estoy?, ¿estoy cansado? ¿Sin energía?  O noto que estoy bien, Me hago un chequeo, a veces por el hecho de notar mi cuerpo parece que revivo…, ¿pensaba que estaba más cansado de cómo estoy?, aceptar que este estado no es mejor ni peor, simplemente sentirlo, a veces percibo pequeñas molestias generalmente en la espalda en el cuello, normalmente el cuerpo nos avisa tanto si estoy bien como si estoy mal, lo observo sin rehuir las sensaciones al revés atendiéndolas, si encuentro una zona tensa o algún punto que me duele amablemente le pongo más atención, lo cuido, no rechazo el dolor ni la tensión, al revés, observo la tensión…convivo con ella…, la entiendo y le hago caso.

Aunque a veces es desagradable la tensión y el dolor en nuestro cuerpo al dirigir la atención a estas zonas y lugares que no son agradables, al hacerles caso ceden un poco, tenemos la capacidad de entenderlos cada día un poco más, hay que localizarlos y cuidarlos. Siempre desde la amabilidad ya que el dolor produce rechazo, intento no apegarme a esta situación desagradable sino abrirme a mi cuerpo y sentir todo tipo de sensaciones y acunarlas, tengo que acoger todo tipo de emociones y sensaciones.

Observa también la postura, a veces vamos con los hombros caídos hacia delante. Viene bien mantener una postura erguida, sin forzar, los hombros relajados y bajos, el mentón metido hacia dentro para relajar la nuca, una buena postura favorece positivamente a las emociones.
Siempre pensamos que la emoción hace que me encoja si estoy triste pero si yo me anticipo y coloco bien mi postura va a intervenir en mi ya que lo que influye en mi mente afecta a mi cuerpo y al revés, si cuido mi cuerpo también cuido mi mente.

Ahora dirijo la atención al sentido de la vista, y observo en la pantalla de los ojos, la oscuridad, y percibo que ahí está el sentido de la vista y veo la luz a través de los parpados, a veces veo matices en esa oscuridad, y veo zonas más claras, la luz se cuela…, y me doy cuenta de que esta es mi visión y mi sentido de la vista.

Utilizo el sentido del olfato  y quizás al principio no perciba ningún aroma, pero si estoy atento puedo descubrir algo de mí, la colonia, pequeños matices muy sutiles,  a veces hay una memoria olfativa y de repente percibo un olor que hace rato que no sentía, que ha quedado en mi memoria, y curiosamente si lo asocio con una imagen puedo volver a sentirlo, de momento ya he percibido el sentido del olfato, y pasa lo mismo con el sentido del gusto, percibo mi saliva, siento un regusto de un caramelo, o un café…, puedo observar los distintos matices de mi gusto.

Ahora paso al sentido del oído, y escucho mi voz o mi silencio interior, los sonidos internos de mi cuerpo, el corazón, o el estomago, o el eco de mi voz…. La vida está llena de sonidos, ruidos y silencios… Intento no apegarme a ellos, tanto si me gustan como si me desagradan, intento darme cuenta de si  los etiqueto o me digo que me gustan o no, los escucho de una manera neutra, la vida está llena de sonidos y silencios, por ultimo siento el sentido del tacto que no solo es mis manos, sino de toda mi piel, siento las sensaciones de mi palma de la mano, la diferencia entre el dorso y la palma, el contacto con la ropa o el aire, intento percibir esas diferencias, la calidad de la ropa o del aire, también puedo sentir como la ropa cubre mis hombros y mis piernas, percibo las zonas que no están cubiertas de las que sí lo están, y voy desarrollando esta capacidad de atención al sentido del tacto.


Segunda fase: observar los pensamientos

He chequeado el cuerpo y voy a chequear la mente, observo si está llena de pensamientos, o como he estado concentrado en mi cuerpo no he reparado en ellos, quizás la note mas vacía, este es el estado más puro de la mente.
 Estamos acostumbrados a contarnos todo a lo largo del día, y recibimos tanta información que siempre estamos generando nuevos pensamientos y nos parece que este es el estado habitual, que eso es lo que debe ser,  pero no es así, los momentos de descanso son la esencia del ser, encuentro pensamientos muy pronto y no dejo la mente en blanco… Intenta seguir estos pensamientos pero no te quedes enredado en ellos. Intenta aplicar el desapego, no pensando  que unos son mejor que otros, acepta todos los pensamientos,  venga lo que venga, todos son bienvenidos.

Es normal que después de un pensamiento se genere otro pero voy a darme cuenta en el momento  en el que surge y en el momento en que me enredo con otro, me puedo dar cuenta de ese momento, a veces puede estar pensando lo que voy hacer luego, puede ser muy sencillo: cuando llegue a casa me voy a preparar una tortilla, o muy complicado, o más emocional, cuando aparece ese pensamiento puede enredarme y llevarme a otro, intento dejarlo pasar, aunque esté dando vueltas, si aparece un pensamiento lo más seguro es que después aparezca otro, y me vaya enredando de un pensamiento a otro, intento darme  cuenta de cómo va apareciendo una historia o una narración alrededor de este pensamiento inicial y de cómo me enreda llevándome a otro pensamiento, me doy cuenta de este proceso y dejo que pase… 

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