lunes, 1 de junio de 2020

Meditacion dirigida (parte 1)


Mindfulness y naturaleza, asociacion agua

MEDITACION: Conectando con mi yo interior



Recomendaciones: 
Grábala con tu propia voz o elige alguna persona que su voz te relaje.
Busca un sitio cómodo.
Escuchála varias veces hasta que casi te la hayas aprendido, asi podras usarla cuando te encuentres en un momento de tensión.
Puedes descargártela y llevarla contigo en el movil o en cualquier aparato de reproducción.

Esta meditación  esta divida en varias fases, toda completa dura unos 30 minutos, sino disponemos de este tiempo la podemos dividir, ya que cada fase dura unos 10 minutos. 

Con ella vamos a  identificar las señales del cuerpo, a veces no sabemos cómo nos sentimos y no atendemos a nuestra emoción ni a las señales que nos envía el cuerpo, entonces nos ponemos a tapar la situación realizando diferentes cosas y cargándonos de tareas, hasta que nuestro cuerpo ya nos puede más y se agota o caemos enfermos.

Con la práctica de Mindfulness nos hacemos investigadores de nosotros mismos, reconociendo la información que nace de nuestro foro mas interno.

La respiración es una herramienta muy importante para parar el rio de pensamientos, podemos poner la atención muy superficial solamente en el ir y venir del ciclo respiratorio y otras realizar ejercicios más largos y tecnicos.

Adoptamos una postura cómoda; ya sea sentados o tumbados, con la columna erguida, los brazos relajados y pegados más bien hacia el cuerpo, para no aplicar en los hombros tensión si los colocamos alejados.
Cerramos los ojos, y percibimos como entra el aire por las fosas nasales, dirigimos la atención en la caricia del paso del aire por  la nariz, es importante a lo largo de los días darse cuenta de esa respiración natural y fluida,  y me doy cuenta que aquí está el aire para mí, lo hago desde una actitud amable, de agradecimiento,  y siento como este aire  me nutre…, y me da la vida…, y  este aire me permite vivir, este procedimiento es natural pero me siento agradecida por el…, doy por hecho que existe y me sienta bien sentirme agradecido.

Primera fase: observar el cuerpo.

Percibo mi cuerpo en general, todos tenemos esta capacidad, son los sentidos propioceptivas: el espacio que ocupo, mi musculatura y estructura ósea, ¿como estoy?, ¿estoy cansado? ¿Sin energía?  O noto que estoy bien, Me hago un chequeo, a veces por el hecho de notar mi cuerpo parece que revivo…, ¿pensaba que estaba más cansado de cómo estoy?, aceptar que este estado no es mejor ni peor, simplemente sentirlo, a veces percibo pequeñas molestias generalmente en la espalda en el cuello, normalmente el cuerpo nos avisa tanto si estoy bien como si estoy mal, lo observo sin rehuir las sensaciones al revés atendiéndolas, si encuentro una zona tensa o algún punto que me duele amablemente le pongo más atención, lo cuido, no rechazo el dolor ni la tensión, al revés, observo la tensión…convivo con ella…, la entiendo y le hago caso.

Aunque a veces es desagradable la tensión y el dolor en nuestro cuerpo al dirigir la atención a estas zonas y lugares que no son agradables, al hacerles caso ceden un poco, tenemos la capacidad de entenderlos cada día un poco más, hay que localizarlos y cuidarlos. Siempre desde la amabilidad ya que el dolor produce rechazo, intento no apegarme a esta situación desagradable sino abrirme a mi cuerpo y sentir todo tipo de sensaciones y acunarlas, tengo que acoger todo tipo de emociones y sensaciones.

Observa también la postura, a veces vamos con los hombros caídos hacia delante. Viene bien mantener una postura erguida, sin forzar, los hombros relajados y bajos, el mentón metido hacia dentro para relajar la nuca, una buena postura favorece positivamente a las emociones.
Siempre pensamos que la emoción hace que me encoja si estoy triste pero si yo me anticipo y coloco bien mi postura va a intervenir en mi ya que lo que influye en mi mente afecta a mi cuerpo y al revés, si cuido mi cuerpo también cuido mi mente.

Ahora dirijo la atención al sentido de la vista, y observo en la pantalla de los ojos, la oscuridad, y percibo que ahí está el sentido de la vista y veo la luz a través de los parpados, a veces veo matices en esa oscuridad, y veo zonas más claras, la luz se cuela…, y me doy cuenta de que esta es mi visión y mi sentido de la vista.

Utilizo el sentido del olfato  y quizás al principio no perciba ningún aroma, pero si estoy atento puedo descubrir algo de mí, la colonia, pequeños matices muy sutiles,  a veces hay una memoria olfativa y de repente percibo un olor que hace rato que no sentía, que ha quedado en mi memoria, y curiosamente si lo asocio con una imagen puedo volver a sentirlo, de momento ya he percibido el sentido del olfato, y pasa lo mismo con el sentido del gusto, percibo mi saliva, siento un regusto de un caramelo, o un café…, puedo observar los distintos matices de mi gusto.

Ahora paso al sentido del oído, y escucho mi voz o mi silencio interior, los sonidos internos de mi cuerpo, el corazón, o el estomago, o el eco de mi voz…. La vida está llena de sonidos, ruidos y silencios… Intento no apegarme a ellos, tanto si me gustan como si me desagradan, intento darme cuenta de si  los etiqueto o me digo que me gustan o no, los escucho de una manera neutra, la vida está llena de sonidos y silencios, por ultimo siento el sentido del tacto que no solo es mis manos, sino de toda mi piel, siento las sensaciones de mi palma de la mano, la diferencia entre el dorso y la palma, el contacto con la ropa o el aire, intento percibir esas diferencias, la calidad de la ropa o del aire, también puedo sentir como la ropa cubre mis hombros y mis piernas, percibo las zonas que no están cubiertas de las que sí lo están, y voy desarrollando esta capacidad de atención al sentido del tacto.


Segunda fase: observar los pensamientos

He chequeado el cuerpo y voy a chequear la mente, observo si está llena de pensamientos, o como he estado concentrado en mi cuerpo no he reparado en ellos, quizás la note mas vacía, este es el estado más puro de la mente.
 Estamos acostumbrados a contarnos todo a lo largo del día, y recibimos tanta información que siempre estamos generando nuevos pensamientos y nos parece que este es el estado habitual, que eso es lo que debe ser,  pero no es así, los momentos de descanso son la esencia del ser, encuentro pensamientos muy pronto y no dejo la mente en blanco… Intenta seguir estos pensamientos pero no te quedes enredado en ellos. Intenta aplicar el desapego, no pensando  que unos son mejor que otros, acepta todos los pensamientos,  venga lo que venga, todos son bienvenidos.

Es normal que después de un pensamiento se genere otro pero voy a darme cuenta en el momento  en el que surge y en el momento en que me enredo con otro, me puedo dar cuenta de ese momento, a veces puede estar pensando lo que voy hacer luego, puede ser muy sencillo: cuando llegue a casa me voy a preparar una tortilla, o muy complicado, o más emocional, cuando aparece ese pensamiento puede enredarme y llevarme a otro, intento dejarlo pasar, aunque esté dando vueltas, si aparece un pensamiento lo más seguro es que después aparezca otro, y me vaya enredando de un pensamiento a otro, intento darme  cuenta de cómo va apareciendo una historia o una narración alrededor de este pensamiento inicial y de cómo me enreda llevándome a otro pensamiento, me doy cuenta de este proceso y dejo que pase… 

Escrito por Psicoterapia Orgánica

Puedes seguir nuestras clases en directo online llamándo a los telefonos de abajo

Recuerda subscribirte a nuestro blog y compartirlo con tus amigos, si lo deseas tambien puedes enviarnos un correo a asociacionagua@gmail.com y te enviaremos más artículos

Adjunto link donde podrás escuchar meditaciones y visualizaciones guiadas dirigidas por Yosune, colaboradora de la Asociación

Plataforma online Asociación AGUA
976278414-645693949
Salud es Movimiento

Siguenos en 


No hay comentarios:

Publicar un comentario