Anatomía de las emociones básicas: La culpa
La culpa es una emoción que aparece cuando interpretamos que no estamos a la altura de lo que esperamos de nosotros mismos. Las razones de ese “no estar a la altura” son varias, posibles errores cometidos con otras personas, fracasos personales, conductas equivocadas…la lista puede ser muy larga y las consecuencias muy negativas.
La culpa es una emoción inútil porque lo único que logramos con ella
es sacar un látigo y empezar a fustigarrnos sin parar por lo ocurrido. No
sirve para nada más, ni arreglamos ningún problema, ni lo afrontamos, ni
aprendemos, ni crecemos, ni mejoramos, ni nada de nada…lo único que hacemos es
machacarnos, llenarnos de ansiedad o frustración, disminuir nuestra autoestima
e incluso llegar a autodestruírnos. Dejemos a Wayne Dyer para que nos
explique porque la culpa es tan poco eficaz:
“La
culpabilidad no es sólo una preocupación por el pasado; es la inmovilízación
del momento presente en aras de un suceso del pasado. Y el grado de
inmovilización puede abarcar desde una pequeña incomodidad hasta una severa
depresión. Si simplemente estás aprendiendo lecciones de tu pasado, y
prometiéndote evitar la repetición de algún comportamiento específico, eso no
se llama culpa. Experimentas culpabilidad sólo cuando este sentimiento te
impide actuar ahora porque antes te comportaste de una cierta manera. Aprender
de tus equivocaciones es una parte sana y necesaria de tu crecimiento y
desarrollo. La culpabilidad es malsana porque gastas inútilmente tu energía en
el presente sintiéndote molesto y deprimido a causa de un acontecimiento ya
histórico. Y eso es tan inútil como malsano. No hay culpabilidad por grande que
sea, que pueda resolver un solo problema.” (Wayne Dyer)
¿PERO
DE DONDE SALE TANTA CULPA EN NUESTRA VIDA?
Sin
duda la culpa se aprende, a través de muchos y variados “maestros”. A lo largo
de nuestra vida vamos creando “suciedades” de culpa en nuestras gafas vitales
provocando que distorsionemos la realidad y por lo tanto nuestras emociones.
Estas “suciedades” provienen desde los niveles mas culturales hasta las
experiencias mas personales, por eso es interesante ser tener claro como vamos
elaborando una interpretación errónea de nuestra vida que a su vez nos genera
este tipo de emoción. Veamos a continuación nuestros “maestros” de culpa:
- Cultura, Religión & Sociedad. Existen culturas y sociedades que promueven con más énfasis esta emoción tan ineficaz. Culturas excesivamente moralistas, rígidas o puritanas que remarcan sobremanera las consecuencias terribles de “equivocarse”. Un ejemplo serían las sociedades católicas, en donde existe de manera muy marcada el ingrediente de la culpa. Claro, decimos culturas católicas (México, Italia o España…) porque uno puede ser muy ateo pero haber recibido una educación con muchos tintes de culpa.
“El
sexo es malo”
“Si
te diviertes, tendrías que sentirte culpable por ello”
-
Familia & Educación. Muchas veces el hecho de tener alguna figura
paterna perfeccionista, moralista o chantajista emocionalmente influye de gran
manera en nuestra interpretación de lo que está bien o está mal en la vida. Un
enfoque que aprendemos durante nuestra infancia y que seguramente seguirá con
vigencia en el futuro cuando nos relacionemos con jefes, parejas u otras
figuras que sirven como imágenes paternales y maternales.
“Papá
no te va a querer si haces eso otra vez.”
“Deberías
sentirte avergonzado por lo que has hecho.,”
-Actitudes erróneas que vamos aprendiendo (de manera individual) en la vida como el perfeccionismo, el miedo al conflicto, la excesiva responsabilidad por los demás o las dependencias afectivas. Cada persona a través de su biografía personal se va llenando de ideas irracionales y pensamientos distorsionados que alimentan la culpa, por ejemplo en muchas de estas actitudes está presente uno de sus ingredientes fundamentales, los debería
“Cada
vez que discuto con alguien me siento culpable”
“No
hice todo lo que pude con el trabajo, me siento muy culpable”
-Experiencias
vitales. Haber vivido alguna situación crítica en la vida
en donde creamos que nos hayamos equivocado o hayamos tomado alguna mala
decisión puede generarnos una culpa muy concreta y marcada.
“Me
fui del trabajo y me arrepiento profundamente”
“No
le avisé de que hacía mal tiempo, por mi culpa tuvo ese accidente”
-
Procesos de duelo, Si en algún algo la culpa es “comprensible”, es en
los procesos de duelo o perdida, procesos muy naturales en el ser humano y que
parecen cuando interpretamos una perdida (lo más profundo sería la muerte de
alguien querido) y en donde se acumulan una serie de emociones negativas que se
van sucediendo hasta aceptar esa perdida y recuperarnos. Decimos comprensible
porque es normal tener una sensación de culpa muy temporal cuando ocurre una
perdida, lo que ya no es normal es cuando se nos hace perenne, un síntoma claro
de que no haber superado de manera sana un proceso de duelo.
“Me
siento muy culpable por no haber estado mal con mi padre antes de morir”
¿CUANDO
NOS SENTIMOS CULPABLES?
Existen
multitud de situaciones o relaciones que nos suelen activar nuestra culpa,
puede ser por cosas que hemos hecho mal, ante reacciones de otras personas,
frases que nos dicen, pensamientos que tenemos o incluso ante hechos positivos.
La culpa es como un botón y en muchas personas es muy fácil pulsar este botón
tan desagradable y negativo. Tener claro cuáles son esos “botones” nos puede
ayudar a ser más conscientes y saber luego trabajar (para que desaparezca) la
culpa::
1.
Por la relación con nuestros padres. Muchas relaciones con los
padres suelen activar la culpa y provocar que los hijos lo pasen muy mal.
“Con
todo lo que hice por ti cuando eras pequeño”
2.
Por la relación con nuestra pareja. Otro clásico activador de
culpa que distorsiona la relación de manera desproporcionada llegando a crear
dependencias emocionales fuertes.
“Si
me dejas seguro que me deprimo”
3.
Por la relación con nuestro hijos. Por ejemplo, muchos padres se
sienten culpables de no estar tanto tiempo con sus hijos y eso provoca muchas
veces que tomen decisiones marcadas por la culpa y no por lo que es mejor para
la educación de sus hijos.
“Tú
no me quieres. Si me quisieras, me comprarías lo que quiero”
4.
Por otro tipo de relaciones. Amigos, familiares, en el
trabajo, con nuestro jefe, nuestro compañero de trabajo, nuestro empleado…
“Por
favor, déjame el dinero que te pedí, se un buen amigo anda”
“Es
muy importante que te quedes todo el mes trabajando hasta la noche. No me
decepciones”
5.
Por estar haciendo las cosas bien o tener éxito
“Me
siento culpable por tener una vida tan maravillosa y que haya gente tan
desfavorecida en el mundo”
6.
Por estar haciendo las cosas mal o fracasar
“No
estoy estudiando nada y me siento muy culpable”
7.
Por pensar bien.
“Cuando
creo que me van bien las cosas en la vida me siento mal conmigo mismo”
8.
Por pensar mal
“Cada
vez que pienso que mi vecino es un idiota y no lo aguanto, me siento mal
conmigo mismo”
9. En
situaciones en las que haya que decir NO o poner límites de algún
tipo.(Propinas en los bares, decir no a algún favor, que te pidan dinero…)
“Cada
vez que me piden dinero por la calle y no les doy, me siento culpable”
10.
Por todo lo que rodea al sexo
“Tengo
pareja pero a veces tengo fantasías sexuales y me siento muy culpable”
11.
Por “pasarse con las cosas buenas”
“ No
debería haberme comido esos tres dulces, ahora me siento culpable”
12.
Por errores pasados
“Me
siento fatal, mira que equivocarme y no felicitarle su cumpleaños”
13.
Por tener emociones positivas
“Cada
vez que me siento tranquila y feliz en la vida hay como una vocecita en mi
interior que me hace sentir culpable”
14.
Por tener emociones negativas
“Me
siento muy angustiado y con mucha ansiedad , y lo peor de todo, me siento muy
culpable porque lo tengo todo en la vida y no debería sentirme así”
15.
Por las emociones de otros
“Hice
un comentario sobre su traje y le sentó fatal, la verdad es que me siento muy
mal con migo mismo”
17.
Cuando nos responsabilizamos de relaciones o problemas de los demás (de las
que obviamente no somos responsables)
“Está
deprimido en su casa y aunque le llamo todos los días me siento muy culpable
por no hacer mas”
18.
En definitiva, cuando no somos “buenos” (o dicho de otra manera, cuando somos
“malos”
“Me
portado mal con ella, me siento bastante culpable"
EFECTOS MUY NEGATIVOS DE LA CULPA
1.
Nos impide responsabilizarnos de nuestra vida. Al
“esposarnos” a nuestros errores pasados y focalizar nuestra atención hacia ahí,
dejamos de vivir el presente y responsabilizarnos de él.
LAS
RETRIBUCIONES PSICOLÓGICAS DE LA ELECCIÓN DE LA CULPABILIDAD (Por Wayne Dyer)
Para
acabar os dejamos las razones más básicas para elegir sentirnos culpable
según Wayne Dyer (Tus Zonas Erróneas), hemos leído durante todo el post que las
consecuencias negativas de esta emoción, pero muchas veces vemos
beneficios inexistentes, excusas fáciles, justificaciones y muchos autoengaños
en el hecho de mantener la culpa en nuestras vidas:
- Si
absorbes tus momentos presentes sintiéndote culpable por algo que ya sucedió,
no tendrás que emplear tu momento actual en actividades eficientes y
provechosas. Simplemente, como muchos comportamientos autofrustrantes, la
culpa es una técnica de evasión que sirve para impedir que trabajes por
ti mismo y en ti mismo en el momento presente. Así trasladas tu
responsabilidad por lo que eres o no eres ahora a lo que eras o dejabas de ser
en el pasado.
- Al
trasladar tu responsabilidad hacia atrás, no sólo evitas el trabajo
pesado que significa cambiarte a ti mismo ahora, sino también los riesgos que
acompañan dicho cambio. Es más fácil inmovilizarse con sentimientos de
culpa por los sucesos del pasado que emprender la senda llena de riesgos que
lleva a crecer y desarrollarse en el presente.
-
Existe la tendencia a creer que si te sientes lo suficientemente culpable, a la
larga quedarás exonerado de tu mal comportamiento. Esta retribución de perdón
es la base de la mentalidad carcelaria que describimos arriba, por lo cual el
preso paga sus pecados sintiéndose terriblemente mal durante un largo período
de tiempo. Cuando más grande haya sido el delito, más largo será el período
que se necesite para lograr el perdón.
- La
culpabilidad puede ser el medio de volver a la seguridad de la niñez; un
período cómodo en el que otros tomaban las decisiones en tu nombre y se
ocupaban de ti. En vez de hacerte cargo de ti mismo en el presente, confías en
los valores de los otros en tu pasado. Y una vez más la retribución radica en
sentirse protegido del peligro de hacerte cargo de tu propia vida.
- La
culpa es una manera muy útil de transferir la responsabilidad de tu
comportamiento hacia los demás. Es fácil enfurecerse con los demás por la
manera en que te manipulan, y trasladar el enfoque de la culpa de ti mismo
hacia esas otras personas terribles que son tan poderosas que pueden hacerte
sentir lo que quieran, incluso culpable.
- A
menudo puedes ganarte la aprobación de la gente, incluso cuando
está de acuerdo con tu conducta, simplemente sintiendo culpa por ese
comportamiento. Puedes haber hecho algo que transgreda las normas establecidas,
pero al sentirte culpable estás demostrando que sabes muy bien cómo debes
comportarte y que estás haciendo lo posible por adaptarte.
- La
culpa es una espléndida manera de ganarse la compasión de la gente.
Y no importa si el deseo de compasión demuestra claramente que tienes una pobre
idea de ti mismo. En este caso prefieres que los demás sientan pena por ti en
vez de amarte y respetarte a ti mismo.
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